lunes, 13 de junio de 2011

Érase vez un blog y yo….



No ha sido, ni será la primera vez que me preguntan por los inicios de mi blog misrestaurants.blogspot.com o lo que es lo mismo Mis restaurantes para recordar y olvidar.

Desde mi más tierna infancia era consciente que mi abuelo había sido cocinero durante la guerra civil, fórmula más que acertada para no pasar hambre en aquellos difíciles tiempos.
Con unos añitos más, el hecho de ver a mi padre en la cocina, oyéndole como ponía pegas y correcciones a la porra Antequerana y al gazpacho que mi madre preparaba, supusieron un granito más en la montaña de arena.


Todo esto junto al hecho de que mi abuela no era una gran cocinera fue parte del detonante que llegaría más tarde.
Por aquellos tiempos vivía con mis abuelos, como ya he mencionado mi abuela era de pocos platos  y de pocos cambios, cada vez que quería comer algo distinto o probar algo nuevo la respuesta solía ser la misma: ahí tienes la puerta de la cocina


Un día como otro cualquiera mis palabras volaron por el aire: quiero estudiar cocina. La respuesta fue NO. El sueño de mi familia era que fuese abogado, médico u otra cosa por el estilo. Cocinero, no. Donde iba a parar, a un oficio por aquellos tiempos de “vagos y maleantes”, de gente sin futuro.







La cosa quedó ahí. Eran los tiempos de “Con las manos en la masa”, ¿no recordáis a Elena Santonja?, a Arguiñano aún le faltaban unos añitos y Ferran Adrià estaría haciendo la mili en Cartagena.


Yo de momento seguía recopilando recetas y empezando a manejarme con el horno de gas.
Por aquellos tiempos, visitar un restaurante era todo un acontecimiento para mí, dentro de mis posibilidades claro está. Todo era nuevo. Cualquier plato era objeto de estudio al más puro estilo CSI.

Años más tarde, el panorama cambió, se consolidaron las primeras escuelas de cocina en Barcelona y un oficio desprestigiado volvió a cobrar vida. Yo también, pasé a ser alumno de Hofmann, Arnadí por aquellos tiempos. Gracias Iñaki por aquel año, te llevo en el corazón.


La cámara de fotos no era un objeto cotidiano, estaba reservado a viajes, celebraciones y vacaciones. Una foto mal hecha o mal calculada, para muchos era un dinerito, amén que para fotografiar platos no servía cualquier cosa.

Empezaron así mis dibujitos sobre el montaje de los platos, para la era digital faltaba casi una década.






Otro punto de inflexión llegó por aquellos tiempos. París, ¿la ciudad de la luz?, bueno yo veía luces, pero más bien, las de los restaurantes. Lo cierto es que tampoco fueron luces, eran estrellas, las de la recién descubierta para mí, Guia Michelin. Iñaki López, mi profesor en Hofmann me aconsejó comer en L’Ambroisie de Bernard Pacaud. Fue mi primera visita a un tres estrellas de aquella misteriosa y desconocida guía objeto de culto para muchos.




Salí en estado de “shock”. En primer lugar por los precios, con aquella pobre Peseta, aún con la cara del dictador frente al omnipotente Franco, parece un juego de palabras, pero el segundo "Franco" era francés. Creo que costó más la comida que el vuelo a París.


Nos sentábamos en el restaurant pasadas las doce y salíamos tocando las cinco de la tarde. Aun recuerdo los platos, gracias a unos dibujitos y a mis notas:

Coeur de laitue farci d’escargots de Bourgogne maraîchère.
Interlude de trois poissons en petite nage émulsionnée.
Beignets cacao amer, crème anglaise safranée.



L’Ambroisie, en aquel momento fue para mi como descubrir la otra cara de la moneda, no conocía aquí nada similar, aquello no fue una comida, fue una obra de teatro, una coreografía. Otro mundo.

Mi pasión por la cocina, por la gastronomía y por los restaurantes se fue asentando y creciendo con el pasar del tiempo. De apreciar un solomillo poco hecho pase a la liturgia de un estofado oscuro y misterioso.



Iban pasando los años, acumulando experiencia, restaurantes, libretas de notas y fotografías de platos, muchas de ellas perdidas en alguna mudanza. Fui cocinero y luego profesor, para volver a ser profesor y luego cocinero no se cuantas veces. Más de un alumno me preguntaba ¿donde a ido a comer?, ¿que ha comido?, ahí estaban mis fotos y mis notas para poder transmitir aquella experiencia.

El chirrido de los primeros módems se convirtió en adsl y tiempo después por idea de un amigo, todas esas notas y fotos se convirtieron en un blog. Una herramienta de consulta para mí y para otra mucha gente. Una herramienta para recordar, la memoria y el paso del tiempo no son muy buenos amigos.

Mis restaurantes para recordar y olvidar, no nace con el objetivo de hacer crítica gastronómica, nace con la idea de ser un archivo, una documentación personal abierta a todos.

Tiempo después me he decidido por este segundo blog, misnotasdegastronomia, en el cual tendrán cabida multitud de entradas que por filosofía y principios no tienen cabida en el otro blog. Aquí si cabe la crítica, las recetas y cualquier información relacionada con la gastronomía.

Esta es más o menos la historia de Mis restaurantes para recordar y olvidar y de este otro blog que inauguro también con esta entrada.



12 comentarios:

  1. Ja tens un seguidor.... Realment emotiu el teu primer post...

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  2. Com diu Ricard, conmovedor, i molt bonic. Et desitjo molts èxits! Jo també llegeixo ... cuina, tinc la tauleta de nit plena de llibres i revistes de cuina :P
    Una abraçada.
    Belén.

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  3. En su momento, la Santonja era en mi casa una especie de sacerdotisa que con su brillante luz iluminaba el mundo.

    Luego salieros más soles (o estrellas..) y afortunadamente pudimos disfrutar de muchos otros paisajes.

    Lo mejor: que ahora a un blog con el que tu nos iluminabas también, se le une este otro. Más luz! Más madera!!

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  4. Genial. Muchas gracias por esta nueva faceta que nos compartes!!! Y todo un acierto lo de la colaboración con los quesos. Yo también me paraba a ver a la Santonja (tan "pijisonb" que me parece ahora... Cierto es que en su momento el snobismo era el que malconsideraba la cocina y menospreciaba a quienes nos gustaba cocinar, en general) Me sumo a tu blog.
    (Hola Oscar:)

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  5. Hola Carmen :)

    Perdon, eh, pero es de maleducados no saludar :-P

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  6. Ep!!

    Que entrada mas buena, y que guades tus apuntes de hace tanto tiempo y verlos ha sido genial.

    Ya ni recordaba la musiquita de con las manos en la masa, me ha parecido estar frente alñ televisor siendo una niña...
    Tiuenes raz´´on, como ha camviado todo... antes cualquier cosa que saliera de lo corriente era toda una anecdota, salir a un restaurante, un dia a la playa (recuerdo a mi abuela con la cesta llena de comida y fruta tipo familia ulises...:)))

    Salut!

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  7. em sumo a les felicitacions per aquest post i aquesta iniciativa, veig amb satisfacció que comparteixo moltes coses amb tu (la formació acadèmica i professional, no, però m'hauria agradat) i estic segur que aquí hi trobaré matèria de reflexió i nous coneixements cada vegada que vingui.

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  8. Hola Francesc, soy una humilde aficionada a los fogones, Te descubrí por casualidad en facebok, después tu blog mis restaurantes para.....y ahora estoy aquí.....con este ya me has cautivado del todo, te sigo....
    Besitos

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  9. Gracias, Petita Cuina, Manel y Begoña por vuestros comentarios.

    Saludos!

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  10. Felicidades por esta iniciativa, Francesc, seguro que aprenderemos, duros inicios pero grandes recompensas, esto era y es la vida. Lo que es bien cierto es que en aquella época jamas podíamos estudiar lo que queríamos, a pesar de una vocación marcada y asimilada. En fín, afortunadamente haces lo que te gusta, y nosotros disfrutamos. Saludos

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  11. Muchas felicidades por esta iniciativa. La verdad es que resulta emocionante ver proyectos como estos, y ver cómo evoluciona la comida, por ejemplo, hace poco no sabía que existiera más de un gazpacho y ahora veo que existen multitud de ellos como este que encontré hace poco que me gustó mucho de gazpacho de sandia y resulta emocionante ver cómo gracias a Internet y a emprendedores como tu, dais a conocer este tipo de cosas. ¡Gracias!

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